Central american migrant caravan
El doble confinamiento

Hace casi un mes  acabamos la cuarentena, que duró más de 100 días en nuestro país. Periodo que dejó mucho más, que casos de Covid – 19 positivo.

La otra cara de este confinamiento, en respuesta a la pandemia mundial, son las miles de personas que han debido pasar este periodo en el mismo espacio que su o sus agresores; personas en las que deberíamos confiar, pero terminan siendo un factor de riesgo más grave que el mismo virus.

Un ejemplo de esto son las elevadas cifras de violencia basada en género dentro del hogar, niñas y mujeres abusadas sexualmente por sus propios familiares; mujeres desaparecidas junto a sus hijos/as; personas de la comunidad LGTBQ+ que han debido regresar a la casa de su familia, donde no les aceptan.

Estos casos no salen en los noticieros, no se les dedican primeras planas, no hay intervenciones ni decretos de urgencia para atenderles. Son obligados/as a vivir esta situación en silencio, un silencio que duele y muchas veces mata.

Matar tanto en el sentido literal, como la muerte que implica vivir en una constante situación de angustia y miedo, depresión y ansiedad. A la que debe sumarse la incertidumbre que genera la situación del país, y el mundo, debido a pandemia mundial.

La salud mental en situaciones tan complejas como las que estamos viviendo, puede sufrir graves estragos; con los que debería responder con apoyo, respaldo y aceptación emocional.

Por eso, si alguna persona que conoces está pasando por una situación similar a esta, ayúdala a buscar ayuda, brinda le información sobre espacios con los que pueda comunicarse, como la línea 100 para casos de violencia, además de darle el apoyo que necesita en momentos así.

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