INGESTA DE SANGRE DE POLLO COMPARADA CON EL SULFATO FERROSO EN EL TRATAMIENTO DE LA ANEMIA FERROPENICA DE ESTUDIANTES DE OBSTETRICIA DE LA UNIVERSIDAD NACIONAL MAYOR DE SAN MARCOS

INGEST OF CHICKEN’S BLOOD COMPARED SULPHATE FERROUS IN THE TREATMENT OF FERROPENIC ANEMIA IN STUDENTS OF OBSTETRICS OF THE UNIVERSIDAD NATIONAL MAYOR DE SAN MARCOS.

 

Zaida Zagaceta Guevara1

 

RESUMEN

 

El objetivo del estudio fue evaluar la efectividad de la ingesta de la sangre de pollo en el tratamiento de la anemia ferropénica de mujeres en edad fértil comparado con el tratamiento medicamentoso a base de sulfato ferroso. Este estudio fue aleatorizado abierto, experimental, prospectivo comparativo, en estudiantes universitarias en edad fértil, desde el 15 de noviembre al 14 diciembre del 2004. Se aplicó una ficha para recolección de datos, dosaje de hierro sérico antes del estudio, dosaje de hemoglobina (Hb) antes y después del estudio; y se administró dos esquemas de tratamiento (sangre de pollo y sulfato ferroso). La muestra fue de 60 estudiantes, designando 30 para cada grupo de estudio.

Los resultados encontrados fueron: El aumento promedio de Hb fue significativo (<0.001) en ambos grupos de estudio, aunque el incremento de Hb con la sangre de pollo fue superior. El 75% de participantes usuarias de sangre de pollo recobraron los niveles normales de Hb. . La administración del sulfato ferroso se asoció significativamente con 3 efectos secundarios: nausea (p<0.01), dolor epigástrico (p<0.05) y estreñimiento (p<0.01), mientras que la ingesta de sangre de pollo se asoció significativamente con la polidipsia (p<0.01). En conclusión podemos decir que la ingesta de sangre de pollo para el tratamiento de la anemia ferropénica es tan eficaz como el sulfato ferroso,  su costo es menor, es más aceptada que el sulfato ferroso y los efectos secundarios presentados por la sangre de pollo fueron menores que la producida con el sulfato ferroso.

Palabras Claves: Hemoglobina (Hb), anemia ferropénica, sulfato ferroso, sangre de pollo, efectos secundarios.

 

ABSTRACT

 

The objective of the study was to evaluate the effectiveness of the ingestion of the blood of chicken in the treatment of the ferropénic anaemia of women in fertile age compared with the medicaments treatment with ferrous sulphate. This study was randomized opened, experimental, prospective comparative, in university students in fertile age, from the 15 of November to 14 December of the 2004. A card for data collection was applied, dosage of seric iron before the study, dosage of haemoglobin (Hb) before and after the study; and two schemes of treatment were administered (blood of chicken and ferrous sulphate). The sample was of 60 students, designating 30 for each training group.

The found results were: The increase average of Hb was significant (<0.001) in both training groups, although the increase of Hb with the chicken blood was superior. 75% of usuary participants of chicken blood recovered the normal levels of Hb.. The administration of ferrous sulphate was associated significantly with 3 indirect effect: it feels nauseous (p<0.01), epigástric pain (p<0.05) and constipation (p<0.01), whereas the ingestion of chicken blood was associated significantly with polidipsia (p<0.01). In conclusion we can say that the ingestion of blood of chicken for the treatment of the ferropenic anaemia is as effective as ferrous sulphate, its cost is smaller, more it is accepted than ferrous sulphate and the indirect effect presented/displayed by the chicken blood were minors who the produced one with ferrous sulphate.

Key words: Haemoglobin (Hb), ferropenic anaemia, ferrous sulphate, blood of chicken, indirect effect..

 

INTRODUCCIÓN

La OMS estima que en el mundo hay 1,800 millones de personas con algún grado de anemia que es prevenible con el consumo de alimentos ricos en hierro (1,2,3,7). Así mismo en Latinoamérica, el estado de ferropènia crónica o anemia manifiesta, afecta al 52-55% de la población (4,5,8).

 

En el Perú, las mujeres en edad fértil de 15 a 49 años de edad, constituyen el 25% de la población total, y una tercera parte de estas mujeres padece de algún grado de anemia; una de cuatro tuvo anemia leve (25%) y una de cada diecisiete presentó anemia moderada (6%). La anemia severa afecta a menos del 1% (6,9,10).

 

El presente estudio pretende demostrar la eficacia de la ingesta de 100g de sangre de pollo cocido como una alternativa de tratamiento de la anemia ferropénica en comparación al sulfato ferroso en forma medicamentosa que es  ampliamente indicado como tratamiento de la anemia en los estratos sociales bajos, y a la vez conocer el costo efectividad de ambos tratamientos.

 

MATERIAL Y MÉTODOS

El estudio fue aleatorizado abierto, experimental, prospectivo, comparativo, y se ejecutó desde el 15 de noviembre al 14 de diciembre del 2004.

El personal técnico de Laboratorio de la Clínica Universitaria de San Marcos, tomó muestra de sangre venosa a las estudiantes de Obstetricia de la UNMSM para el dosaje de hierro sérico (ayunas) y dosaje de Hb antes de iniciar y luego de concluido el estudio.

 

Se seleccionaron estudiantes con resultados de hemoglobina menor o igual de 11.9 mg/dl y hierro sérico menor de 77ng% y aplicando criterios de inclusión, se seleccionó a 60 alumnos, las cuales se subdividieron aleatoriamente en dos subgrupos según esquemas de tratamiento. 30 estudiantes ingirieron diariamente 100 g de sangre de pollo (esquema A) y 30 estudiantes estuvieron con el esquema B (administración oral diaria de 300 mg de sulfato ferroso) por un lapso de un mes.

 

RESULTADOS:

El aumento promedio de hemoglobina fue significativo en ambos grupos de estudio y por igual con ambos tratamientos, ya que, no hay diferencia significativa de las hemoglobinas basales (p valor: > 0.05). Sin embargo en las que recibieron sangre de pollo el incremento fue superior (Tabla 1).

 

 

Tabla 1: Incremento de hemoglobina en estudiantes anémicas desde el inicio del estudio según esquemas de tratamiento

 

Esquemas de tratamiento

Hb. Inicial

Hb. final

Aumento de promedio de Hb

Valor de p

t de student

Sangre de pollo

10.81 g/%

11.95 g/%

1.14 g/%

< 0.001

Sulfato Ferroso

11.01 g/%

11.88 g/%

0.87 g/%

< 0.001

 

Al inicio del estudio con ambos esquemas de tratamiento casi el 100 por ciento de estudiantes presentaron anemia leve. Al final del estudio, en el grupo con sangre de pollo, menos del 25 por ciento permaneció con anemia leve y casi el 75 por ciento paso a establecer los niveles normales de hemoglobina. En el grupo con sulfato ferroso no se observó anemia moderada al final del estudio. Estos cambios no fueron estadísticamente significativos (p > 0.05) (Tabla 2).

 

Tabla 2: Cambios en los grados de anemia desde el inicio hasta el final del estudio  según esquema de tratamiento.

 

Cambios en los grados de anemia

Al inicio del tratamiento

Al final del tratamiento

Sangre de pollo

Sulfato Ferroso

Sangre de pollo

Sulfato Ferroso

%

%

%

%

Normal

 

 

 

 

22

73.30%

16

53.30%

Anemia Leve

29

96.70%

28

93.30%

7

23.30%

14

46.70%

Anemia Moderada

1

3.30%

2

6.70%

1

3.30%

 

 

Total

30

100%

30

100%

30

100%

30

100%

 

Las estudiantes que consumieron sangre de pollo mostraron mayor porcentaje de mejoría (76%) a diferencia del sulfato ferroso, aunque esta diferencia no fue estadísticamente significativa (p valor > 0.05, Chi cuadrado) (Tabla 3).

 

Tabla 3: Porcentaje de mejoría en las estudiantes con anemia leve a los rangos de normalidad, según esquemas de tratamiento

 

Esquema de tratamiento

Anemia leve al inicio

Normalidad al final

% de mejoría

Sangre de pollo (100g)

              29

             22

   75.86%

Sulfato ferroso (300mg)

              28

             16

   57.14%

 

Los síntomas negativos que se presentaron durante el tratamiento fueron muy manifiestos en el grupo que recibió sulfato ferroso especialmente en lo concerniente a síntomas gastrointestinales.

 

En las que recibieron sangre de pollo, la polidipsia se presentó en tres de cada diez pacientes, esta pudo haber estado condicionada al racionamiento del potaje (sangre de pollo). Las nauseas, dolor epigástrico y estreñimiento fueron significativamente mayores en el caso de consumo de sulfato ferroso, que con la ingesta de sangre, sin embargo los resultaros fueron similares en cuento a la cefalea (P<0.01) (Tabla 4).

 

Tabla 4: Efectos secundarios que presentaron las estudiantes según esquema de tratamiento.

 

Síntoma

Sangrecita

N =30

Sulfato Ferroso

N =30

R.R.

Significancia

Sueño

26.7%

16.7%

1.60 (0.59 <RR< 4.33)

No Significativo

Polidipsia

33.3%

3.3%

10.00 (1.36<RR< 73.33)

Significativo p < 0.01

Cefalea

23.3%

23.3%

1.00 (0.55 <RR< 1.82)

No significativo

Diarrea

3.3%

0 %

 

No significativo

Náusea

0 %

26.7%

9.00 (1.21 <RR< 66.97)

Significativo p < 0.01

Plenitud Gástrica

10.0 %

26.7%

 

No significativo

Dolor epigástrico

0 %

20.0 %

7.00 (0.91 <RR< 53.69)

Significativo p < 0.05

Estreñimiento

10.0 %

66.7 %

6.84 (1.80 <RR< 25.95)

Significativo p < 0.01

 

 

DISCUSIÓN

Como se ha podido apreciar, la presente investigación muestra que los dos grupos de estudio se homogenizaron en sus valores de hemoglobina previa, siendo el valor del hierro sérico anormal en todos los sujetos de investigación para poder ser incluidos en el estudio, además como se ha visto no hubo diferencia estadísticamente significativa entre ambos promedios. El valor de la hemoglobina basal en los 2 grupos de estudio fueron anormales y la diferencia entre uno y otro grupo no fue importante, sin embargo al medir las diferencias entre la hemoglobina inicial y la final en ambos tratamientos se encontraron diferencias estadísticamente significativas, lo que demuestra que la sangre de pollo y el sulfato ferroso tienen la misma eficacia, por tanto se pudo observar una mayor ganancia de hemoglobina al final del estudio, siempre y cuando la hemoglobina basal era de menor valor al inicio de estudio, tal y como sucedió con el grupo tratado con sangrecita a diferencia con el sulfato ferroso (Tabla 1).

 

En el grupo tratado con sangre de pollo, la única paciente con anemia moderada, no logró recuperarse. En el grupo tratado con sulfato ferrroso, las dos pacientes que tuvieron anemia moderada lograron salir de ese problema, incluso llegando hasta niveles de normalidad. Se podría decir que el uso de sangrecita fue mas útil en mejorar la anemia leve, pero no tanto en caso de anemia moderada, y el sulfato ferroso fue más útil en mejorar las anemias moderadas, por lo menos en el periodo de estudio (Tabla 2). 

 

En el grupo tratado con sangre de pollo se logró mayor número de casos que cambió de anemia leve a rangos de normalidad, siete de cada diez, mientras que con el sulfato ferroso, sólo cinco de cada diez pacientes alcanzaron rangos de normalidad; aunque esta diferencia no logró ser, estadísticamente significativa (Tabla 3), probablemente por el reducido número de casos que se tomó para el estudio de ambos grupos de tratamiento.

 

Cuando se analizó la relación entre los esquemas de tratamiento (sangrecita vs. sulfato ferroso) y los efectos secundarios se pudo observar algunos síntomas que fueron estadísticamente significativos. La polidipsia, es uno de los efectos secundarios que se le asocia al consumo de sangre de pollo. En este estudio 3 de cada 10 pacientes tratadas con sangre de pollo presentaron polidipsia, y casi ninguna con el sulfato ferroso, dándonos a entender que las pacientes tratadas con sangre de pollo tendrían diez  veces más la probabilidad de presentar polidipsia a diferencia de las pacientes tratadas con sulfato ferroso (Tabla 3).

 

Trataremos de explicar las posibles causas de los efectos secundarios de la ingesta de sangre de pollo. En este sentido en este estudio, en 100g de sangre de pollo preparado sólo se adicionó 0.60g de sal, que es relativamente escaso, pero sumando al complemento de los otros alimentos como parte del almuerzo podría sobrepasar la cantidad recomendada, explicando la aparición de la sed luego del almuerzo, pasando esta sensación después de ingerir líquidos. Estudios anteriores trataron de relacionar la sed con la sal de cocina (cloruro de Na) y con el glutamato monosódico pero no se encontró una relación o sustento demostrable (11).La Ingesta Recomendada de Nutrientes (RDA), en marzo 1996 refiere que en la dieta equilibrada no debe sobrepasar el consumo de sal al día para evitar un aporte excesivo de Sodio que podría dar lugar a sobrecarga renal e hipertensión dando lugar a cefalea y sed (12).

 

Se pensó que el glutamato monosódico 99% puro hecho de caña de azúcar, de uso rutinario en la comida peruana, era el causante de la cefalea y de la sed. Estudios a doble ciego, no confirmaron que dicho amino ácido natural fuera el causante del “síndrome del restaurante chino”. Refieren que el glutamato monosódico contiene aproximadamente tres veces menos sodio que la sal de mesa y se utiliza en menor cantidad. Utilizando junto a una pequeña cantidad de sal, ayuda a reducir en un 20-40 por ciento el sodio de un plato manteniendo todo su sabor (13).

 

La presencia de nausea, dolor epigástrico y estreñimiento son tres efectos secundarios asociados a la ingesta del sulfato ferroso. Las pacientes tratadas con sulfato ferroso tienen 9 veces más la probabilidad de presentar nauseas a diferencia de las que consumen sangrecita. El dolor epigástrico es uno de los síntomas que se presentó con el tratamiento de sulfato ferroso, tal como lo reporta Botto (14), corroborándose en este estudio que el 20 por ciento presentó el síntoma vs el cero por ciento de quienes fueron tratados con sangrecita de pollo. Las pacientes tratadas con sulfato ferroso tendrían 7 veces más la probabilidad de presentar dolor epigástrico que las que consumen sangrecita de pollo.

 

El estreñimiento, es uno de los motivos por lo que dejan o no desean el tratamiento con sulfato ferroso. En este estudio siete de cada diez pacientes tratadas con sulfato ferroso presentaron estreñimiento comprada con las pacientes tratadas con sangrecita de pollo (1 de cada 10 pacientes). Las pacientes que son tratadas con sulfato ferroso tendrían siete veces más la probabilidad de presentar estreñimiento que las pacientes que consumieron sangrecita de pollo.

  

CONCLUSIÓN

 

La ingesta de sangre de pollo para los casos de anemia ferropénica es tan eficaz como el sulfato ferroso, y muestra un incremento significativo de los valores de hemoglobina, además de ser más aceptada (sabor) y tener menores efectos secundarios.

 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

1.        Organización Panamericana de la Salud (OPS) – Organización Mundial de la Salud  (OMS). “Condición de Salud de  las Américas”.  Washington DC: El instituto;  2002.

2.        Wagner P. “La anemia: Consideraciones Fisiopatológicas, Clínicas y Terapéuticas”. 3er  Ed. Lima-Perú 2004

3.        Benavente M, Retamozo L. “Luchando contra la anemia en los Olivos”. Lima-Perù; 2000

4.        Instituto Nacional de Estatística e Informática (INEI), (Peru). “Encuesta Demográfica de Salud Familiar 2000”. Lima: La institución; 2001

5.        Instituto Nacional de Salud – Centro Nacional de Alimentación y Nutrición Informe Técnico y Vigilancia Nutricional 2003. Informe nacional de niveles de hemoglobina y prevalencia de anemia en niños de 12 a 36 meses y mujeres en edad fértil; Lima – Perú; 2003

6.        Ayarzún MT. Enfoque alimentario para mejorar la educación nutricional de vitaminas y minerales. Archivo Latino América de Nutrición: 2001

7.        López G. Contenido de hierro, zinc y cobre en los alimentos de mayor consumo en México. Archivo Latino América de Nutrición 1999.

8.        Díaz C. Eficacia de la ferrificación alimentaría con hierro Heme en el control de la anemia en adolescentes varones. Tesis de Maestría. Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Barrios Altos. Lima – Perú; 1998

9.        Norabuena G. Prevalencia de anemia ferropénica en mujeres en edad fértil no gestantes de los comedores populares (tesis Título Profesional en Nutrición). San Martín de Porras. Lima – Perú 1999

10.      Rodríguez S. Prevalencia de las anemias nutricionales de mujeres en edad fértil. Encuesta Nacional de nutrición. Archivo Latino América de Nutrición 2001; 51:3.

11.      Archivos de Nutrición. Consumo de alimentos y fuentes alimenticias de energía y nutrientes en Canaria España. 2001; Vol, 50: N°1.

12.      FAO. Conferencia Internacional Declaración Mundial de Nutrición y planes de acción para la nutrición. Roma 1992.

13.      OPS. OMS. Conocimientos Actuales sobre Nutriciòn. 2001.

14.      Botto O, Huaman J, Lam N, Alarcón P. Tres puntos de vista sobre el hierro y la necesidad de su administración en gestantes y niños así como su importancia para el futuro del país. 1998.

 

Recibido:  05/02/2008

Aceptado: 27/03/2008

 

______________________________________

1. Directora de la Escuela Profesional de Obstetricia. Facultad de Medicina. Universidad Nacional Mayor de San Marcos l